“LOS PUEBLOS QUE OLVIDAN SUS TRADICIONES, PIERDEN EL RUMBO DE SUS DESTINOS, Y LOS QUE SE APOYAN SOBRE SUS TUMBAS GLORIOSAS, SON LOS QUE MEJOR PREPARAN EL PORVENIR DE LA PATRIA”. Nicolás Avellaneda (1837-1885)
   
  FRANCISCO DEL PRADO
  1862
 
                                                     

                                 

SU ACTUACION EN EL SUR SANTAFESINO
 
Las Batallas ocurridas en 1862
 
Rescatamos del Tte. Coronel del Prado, la destacada actuación que le cupo en los difíciles años que estuvo en el sur santafesino al mando del Fuerte Melincue, y en la construcción de los fortines de la zona como el de Leones, la Larga y el Hinojo.
Por propia manifestación en sus memorias póstumas citadas por Peralta Astudillo, se habrìa trasladado a Melincue con el batallón Nueva Creación en  el año 1861, interviniendo en 1862 en feroces batallas con el indio. (2)
Cuando del Prado llega al fuerte de Melincue, lo encuentra en estado muy deteriorado, al punto de que. “la única construcción dentro del mismo era un edificio de ladrillos cocidos, con techo de paja, de 20 varas de largo por 5 de ancho y 3 de alto. Interiormente se hallaba dividido por tabiques que determinaban cuatro habitaciones y una ventana con vidrios y por último una cocina de reducidas dimensiones con techo de paja. Un mirador, parte principal del fortín con su correspondientes escalera de 12 varas de elevación, lugar para colocar el centinela, construido de idéntico material, blanqueada y con una excelente visión hacia el horizonte. Cerrando las dependencias había un potrero con alfalfa para el ganado. Como las comodidades resultaban reducidas, resolvió el mencionado jefe introducir mejoras, las que fueron ejecutándose por los presos de la guarnición: un cuarto de bandera, con ladrillos crudos de 5 varas por 4, con techo de paja,; una pieza destinada al cuerpo de guardia, de barro con techo de paja: una cocina de tropa de mayor capacidad, construida de ladrillos cocido con techo pajizo, de 10 varas de largo por 6 de ancho; una pieza de adobe, techo de paja, de 12 varas de largo por 6 de ancho, destinado para el hospital de la guarnición; dispuso cerrar u potrero de alfalfa para el ganado, de dos cuadras y media de largo pro una de ancho, para aumentar el pastoreo que le resultaba escaso; plantàronse árboles frutales que dieron origen a un pequeño monte, y complètose con paraísos, acacias, álamos y sauces. Todas estas construcciones fueron realizadas entre los años 1862 y 1865”. (Peralta Astudillo, Geofredo- Memorias póstumas de Francisco del Prado. En “Melincue-Reseña Histórica del Fortín- Revista del Suboficial p.31-40, año 1963)
Lo real es que después de la batalla de Pavón, el 13 de junio de 1862, el gobierno Nacional tomo a su cargo la defensa de la frontera. Ordenó que el escuadrón creado en Rosario, pasara a ubicarse en la Orqueta, y que el jefe recibiría órdenes del general Emilio Mitre, disponiéndose que el comandante del Prado condujera las fuerzas de Melincue. El estado de la frontera era desesperante, muy pocos soldados, mala paga,  y escasísimo avituallamiento. Como ejemplo este jefe informaba en agosto de ese año que a la Guardia de la Esquina habían llegado 25 hombres y un oficial “…a pie, desnudos, descarnados y muertos de hambre”. La frontera estaba igual o peor que antes.
Tan es así que a fines de agosto de 1862 el propio general Gelly y Obes se trasladó a Rosario, donde comprobó el total descuido de la ciudad, sin orden público ni seguridad. Tuvo que ordenar que tropas montadas patrullaran la ciudad y los suburbios. Ordenó al Jefe Político la inmediata detención de “vagos y mal entretenidos”. Los pobres soldados ganaban 4 pesos mensuales y de esa suma debían pagarse el rancho. (3)
Para el 7 de junio de 1862, los indios lanzaron una tremenda y numerosa invasión, depredadora, una de la mayores conocidas, que entró por el sur de Córdoba y se extendió al de Santa Fe llegando a zonas próxima a Rosario... Se decía que unos 1.500 indios atravesaron el río Carcaraña frente a Arequito y saquearon toda la zona después de fraccionarse en numerosas partidas. Se llevaron más de 6.000 cabezas de ganado. Tomó intervención el comandante del fuerte de La Esquina, el Sargento Mayor Tomas Cáceres. Este militar reunió un grupo de 20 hombres entre tropa y vecinos y se puso en observación de los indios, quienes advertidos de la misma lo persiguieron hasta el fuerte y le pusieron sitio unos l50 lanceros entre indios y cristianos. Desde allí los soldados y la población observaban como pasaba un largo arreo de hacienda “como de una legua de campo”, buscando el Sud Oeste posiblemente a las aguadas de Loreto.
Como consecuencia de esta poderosa invasión, el fortín de Melincue fue movilizado con celeridad por el Teniente Plaza que circunstancialmente se encontraban al mando, por ausencia del Comándate del Prado. Pero la suerte le fue adversa, ya que fue “cortado” por los indios, y batido ferozmente, lo que motivo el retiro inmediato a Melincue, donde solamente llegaron tres de sus hombres con algunos de los caballos ensillados, uno de ellos boleado, desconociéndose el triste final de Plaza y los demás miembros de la partida. Dice del Prado en el dramático parte a sus superiores: “….el teniente que comandaba dicho fortín – Plaza- salió el 9 después de recibir mi parte y se dirigió al Oeste…dejando 20 hombres en el fuerte… Salió un chasque a comunicar al Teniente Plaza volviendo a las tres de la tarde con la noticia que la fuerza del Tte. Plaza había sufrido un fuerte contraste ocasionado por un numero considerable de indios ignorándose la suerte de este mismo oficial y solo habían llegado al fortín tres soldados que dicen habían sido de la fuerza y un caballo ensillado y boleado que pertenecía a uno de nuestros soldados…Fco. Del Prado”. (4)  
En la zona de Guardia de la Esquina se pudo hacer cautivo a un indio del malòn, que fue remitido a Rosario donde se le tomó declaración. Este bombero había sido sorprendido en la zona del Desmochado Arriba, declarando: “… Que Pablo López esta en las puntas del Sauce – La Carlota (Cba.) – con 400 indios, que el gefe de estos es el indio Antonio y que piensa invadir a esta provincia…En Guacavucau y Yavalauquen provincia de Buenos Aires esta una fuerza de indios de Piche Yanquetruz y Nanguelon, mandados por Juan Cufre y el cacique Nanguelon, hace 27 días que se hallan allí….Mariano Rosas y Baigorria “sobrino” – Baigorrita- son los cabecillas que han invadido la Provincia el día 7…que venían derecho a la Orqueta donde creían encontrar al Comandante del Prado y dice que ha sido su avance pa buscar mantención que avanzaron las carretas creyendo que iba vestuario para el Ejercito en el interior se encontraban con las armas de Prado, que en la indiada hay 200 puntanos. ..En Venado Tuerto esta el Campamento General, que quien conferenció con López fue Baigorri “sobrino” – Baigorrita.”(5)
El dato importante es la mención del paraje “Venado Tuerto”, lugar de la ciudad homónima donde se encontraba el campamento general de la indiada. Este malòn estaba compuesto por los ranqueles de la pampa, parcialidades del cacique Pichi Yanquetruz y Nanguelòn, de Mariano Rosas, Baigorrita, y cerca de doscientos cristianos puntanos mandados por Juan Cufrè.
El periódico rosarino “El Diario” en su edición del dìa 15 de junio de 1862, da cuenta de las  consecuencias que dejó la invasión señalada y dice:
“Perdida de bueyes en Arequito y Guardia de la Esquina:
Carmen Calderón 241, Domingo García 271, Pancho Gutiérrez 240, Estraten Costas 140, Hermenegildo Montenegro 200, Tomas Frontera 240, Fausto Gomes 200, Pedro Álvarez 130, Víctor Beltrán 166, Manuel Salvatierra 161, Tristan Bengolea 89, Juan Avendaño 30, Silvestre Moyano 200, Miguel Budiño 60, N. Ríos 30, Manuel Ceballos 80. Total 2.618 bueyes.
Además robaron 400 mulas mansas.
Caballos y vacas: Francisco Oliva 150 yeguas, 100 vacas, 70 caballos; Juan Martines 200 yeguas; Nicolás Acuña 200 vacas,; Luciano Amarillo 150 yeguas, 100 vacas; Don Toribio (Capataz de Vela) 300 yeguas todos los caballos y el prisionero. A Víctor Gallegos y en Arequito nada han dejado…!”(6)
Por lo que se deduce de los partes militares ya citados, es evidente que en esas circunstancias el Tte. Coronel del Prado, no se encontraba en Melincue, sino que estaba en la zona de la Horqueta, cercana a Casilda, trayendo unas carretas con vituallas y armamento. El periódico El Diario de Rosario, se ocupa día a día de esta invasión, que llego hasta los alrededores de la ciudad. En la edición del dìa 12 de junio dice que la guarnición de Melincue, con 50 hombres del regimiento Nueva Creación se había batido con los indios sin conocerse resultado. Da cuenta que el ejército de Buenos Aires movilizó sus tropas desde Rojas en dirección a Melincue en auxilio de esa guarnición. (Hablan sin duda del combate librado por el Tte.Plaza). En la edición del día 15 de junio manifiesta que el Comandante del Prado al frente de 160 hombres del regimiento Nueva Creación se situaba en la Orqueta, y que se le sumarian otros 150 de las milicias de San Lorenzo y Pavón.

Ataque a la Mensajerìa
 
Como dijimos, el año 1862 es devastador para el sur santafesino. El dìa 8 de octubre, cerca de la Cruz Alta, una mensajerìa de la firma “Empresa de Mensajerias Nacionales” que hacia el recorrido de Rosario-Córdoba-Mendoza,  es atacada y robada por unos indios que andaban con algunos cristianos. Uno de ellos muy rubio, capitaneado por un indio con cicatriz en un pie, que según un soldado de Guardia de la Esquina, debían ser de la tribu de Coliqueo que iban de Bragado al Sauce en Córdoba, y se desviaron para producir este robo. En la partida de indios se destacaba una india que arreaba una hermosa tropilla de caballos castaños muy gordos. La empresa de Mensajerìa transportaba una importante suma de dinero de cinco mil pesos plata que remitía la firma de Don Luís Lamas y Hunt de Rosario, a la firma José Rondit y Cia. del Morro en San Luís. A raíz de este cruento robo la empresa efectuó duras protestas, por lo que consideraba una falta de protección del cantón de la Esquina, que terminaron con el desplazamiento del bravo Mayor Cáceres, quien fue citado a Rojas, sumariado y relevado de su cargo, reemplazado de inmediato por el capitán Bernabé Díaz.
El parte del Sgto. Mayor Cáceres fechado en San José de la Esquina, el 9 de octubre de 1862 al Sr. Gefe Político Pedro Benegas dice: “Pongo en conocimiento de Sria….que a las 8 mas o menos se la noche anterior se me ha presentado un Sr. Rojas, Julián Gómez y José Baunier que pasaron como a las 4 de la tarde procedentes de Rosario a Mendoza en una volanta los que han sido asaltados y robados completamente por una partida de (12) indios que han estado escondidos en el bajo de este río en un punto medio de la Cruz Alta …Por las indagaciones hechas a los mencionados individuos es un hecho que estos indios deben ser ranqueles y los capitanea un titulado Coliqueo hombre como de 50 años mas o menos de estatura mas alto que bajo y tiene una cicatriz en el pie izquierdo en medio de los dos últimos dedos, con dos cristianos uno de estos es blanco y rubio mas o menos de 20, 22 años, también va una china arreando una tropilla de caballos castaños muy gordos. Por un soldado del reg. del Coronel Baigorria cuyo nombre es Juan Muñoz he sabido que del Bragado deben pasar por Melincue unos indios de Coliqueo y que allí pasan por el Sauce (prov. De Córdoba), y no seria extraño de que estos hayan caído a estas costas con las miras de robar como lo han hecho otras veces en años anteriores…” (7)
El día 11 de octubre del Prado remite un parte al capitán Bernabé Díaz de la Esquina, donde da cuenta de haber perseguido a los indios, y remite 48 caballos para ese cantón. También le envía la montura de Díaz que le habían quitado a los indios. Dice que avisen a la familia del mayor Cáceres que han tomado un caballo que era de su propiedad, y que alcanzaron a matar a un indio.

El feroz ataque al capitán Bernabé Díaz
 
Para diciembre de 1862, otro malòn entró cercano a la Guardia de la Esquina, y reunieron un arreo de más de dos mil cabezas, tratando de internarse por la laguna de Los Leones (Murphy). El nuevo comandante de ese fuerte,  el capitán Bernabé Díaz, reunió treinta hombres, la mayoría bisoños,  e inicio la persecución, ayudado por el vecino Antonio 
Vaqueiro, destacado hacendado de la zona a cargo accidental de la comisaría, quien también logra reunir treinta hombres del vecindario para salir  prontamente al encuentro.
A unas seis leguas del fortín en el llamado “Camino de las Petacas”, se encuentran con la indiada, y en la primera avanzada la tropa del capitán Díaz es dispersada, quedando solamente el bravo capitán con un asistente, Los vecinos capitaneados por Vaqueiro se baten ferozmente. El saldo de la contienda es tremendo para los cristianos. Mueren tres soldados del cantón: Florentino Terrano, Pedro Heredia y Anacleto Miranda. Seis vecinos: Anselmo Rodríguez, Nicanor Montenegro, Crisóstomo Gallego, Víctor Gallegos, Ruperto Funes y Manuel Silva. Se llevan un cautivo y además dejan un saldo de mas de 20 heridos, algunos de gravedad, entre ellos el capitán Bernabé Díaz con siete lanzazos en su cuerpo. (8) Como prolegómeno de esta invasión los indios invadieron días antes la zona fronteriza de Santa Fe; la Cruz Alta, Lobaton, Saladillo en la provincia de Córdoba, y fue un malòn devastador: "... En estos momentos que son las dos de la tarde llega el cabo que mande a la Cabeza de Tigres a saber las operaciones que han hecho los indios; dice que han saqueado una arría y una tropa de carretas llevándose al tropero y dos mujeres cautivas y los indios que han visto son como 200 y han tomado para el Lobaton por las dos bandas del río recogiendo todo lo que encontraron, mas lo que han hecho por Lobaton no se sabe ni se sabrá tampoco... El tropero que llevan los indios es don Pedro Cabanillas. Firma: Lorenzo Rivarola, comandante de la Cruz Alta al Cmte. Bernabé Díaz de la Esquina" (9).
El diario “La Patria” de Rosario, saca un suplemento como adelanto al Nro.327, sobre la invasión de los indios, y es realmente valioso por las minucias con que se relata lo que era un malòn. Además, es la vivencia de un testigo presencial, ciudadano particular, cuya visión no es la de los militares que en toda ocasión trataban de justificar su accionar, muchas veces totalmente ineficaz. El periódico da cuenta de la declaración que le transmitió el ciudadano Don Antonio Vélez, al secretario de la Jefatura Política de Rosario. Se transcribe allí lo que manifiesta el  Sr. Vélez: “Que cuando llegaba – el declarante - al fuerte de Lobatòn  se acercaba a ese punto a los gritos que le daban del interior del fuerte, cuando ya estuvo bastante cerca como para percibir las palabras, oyó que le decían: ¡Galope! ¿Qué, no ve a los indios que lo agarran? Entonces volvió el rostro y vio efectivamente un cordón negro que se extendió en muchas cuadras hacia sus espaldas. Cuando entro al fuerte, los indios alcanzaban ya el Corral de la Posta, sacando de él a los animales que había. Poco después vieron los que estaban adentro que se acercaba una partida como para rodearlos. Contaron los indios, eran 27 pero en lugar de acercarse, pasaron a lo largo, al parecer sin mirar siquiera. La mayor parte de estos indios, tenían sombrero de pelo y ponchos de paño y montaban caballos que pocas veces han visto lo del fuerte tan gordos. La invasión se ha extendido desde el fuerte Lobaton hasta Cabeza del Tigre y el Saladillo, lo más serio de ello ha sido el segundo punto. Allá es donde tomaron los dos arreos de mulas y la tropa de carretas pertenecientes a un capataz Cabanillas. La tomaron y le preguntaron de donde era: “de Córdoba”, contestó el desgraciado viejo, “¡marchando!” le dijeron entonces, - “cordobés salvaje no dejando ni uno, ellos perdieron la batalla de Pavón-¡marchando!”Los dos peones que se encontraban con Cabanillas fueron desnudados y dejados allá mismos. De este lado del río Lobaton había tres hombres cuidando una boyada y una arría de 27 mulas. Desnudaron a los hombres y arrearon todas las mulas incluso las ensilladas, pero dejaron la boyada sin llevar un solo buey. En el Saladillo mataron y desnudaron a un hombre. En los tres puntos indicados no dejaron ni un solo caballo. El Sr. Vélez calcula que la fuerza que alcanzo a ver era de 400 a 500 indios…” (10)
La desmoralización de todo el sur santafesino fue tremenda, a pesar de que desde Melincué el Comandante del Prado, salió en persecución del malón el 8 de diciembre llegando hasta la zona de Venado Tuerto y el Loreto, donde les efectuó una carga, y dejaron parte del arreo, armas dispersas, y un indio muerto. Del Prado logra rescatar el caballo ensillado que los maloneros habían sustraído al mayor Cáceres, a quien le manda avisar para que vaya a retirarlo. (11)
Esta buena noticias para el pobre Cáceres, le resultó fatal, porque el dìa 12 de diciembre mientras retiraba su caballo e iba de Melincue a la Esquina, fue sorprendido por otro malòn que entraba a la zona, o una cola rezagada del anterior, y al encontrarlo solo es muerto horriblemente lanceado. El frió parte remitido por el Jefe político Nicasio Oroño lo dice: “…se adjunta la lista del numero de muertos a la que hay que agregar el nombre del desgraciado Comandante Cáceres que venía de Melincue cuando los indios entraban a este Departamento”. (12)
(continúa en la carpeta "1863")
 
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