
Su final como militar
Resta por ultimo reflejar documentadamente, como termina su agitada y patriótica carrera en las armas de la Nación.
Siguiendo a Yaben, podemos delinear la siguiente secuencia:
En fecha 13 de julio de 1866, estando en el campamento de Yataiti, Francisco del Prado pidió su baja, por divergencias surgidas con su jefe superior, don Emilio Mitre. Del Prado era jefe del batallón Salta y de la 8va. Brigada del 1er. Cuerpo que mandaba el general Paunero, pues a consecuencia del parte pasado por este último, sobre la batalla de Tuyutì y sobre la actuación que le cupo al 1er. Cuerpo, del Prado quedó descontento, y desde entonces se negó a hacer ningún servicio dándose por enfermo “salvo el tomar el mando de su batallón y brigada cuando ha habido alarma” – dice Paunero en su informe al General en Jefe - comentando la solicitud de baja presentada por del Prado. De esta situación surgió una tirantes entre del Prado y el general Mitre, su anterior protector, que es explicada por Paunero en su informe al decir: “Sabido es que este Jefe,- del Prado- cometió el acto de insubordinación por una sola orden, que su cuerpo no recibiese la carne que le era destinada porque el oficial de carneada le daba un cuarto menos. Creí entonces de mi deber reprender al Jefe que cometía tan grave falta y lo hice en términos fuertes y en alta voz, porque era de publica notoriedad lo que pasaba”.
Así estaban de mal las cosas con sus superiores, y llegara la gota que rebasara el vaso. Desde el Cuartel General de Tuyuti, en fecha 25 de agosto de 1866 Francisco del Prado se dirigió al 2do.Jefe del Estado Mayor coronel Pablo Díaz, formulando un severo reclamo por haberse dispuesto el 24 de ese mes, el ascenso al grado de coronel a los tenientes coroneles Juan Bautista Charlone y Manuel Roseti, “a quienes la justicia merecida los creo muy dignos de la promoción que han tenido”-en razón de ser ambos jefes mas modernos que del Prado, pues eran sargentos mayores cuando este ultimo era ya Tte. coronel, y considerando que a él correspondía la promoción, ya que estuvo siempre en servicio activo: “día a día por sus servicios todos prestados en campaña y en mi clase de Teniente Coronel desde que éstos señores Jefes eran sargentos mayores; no conozco la razón porque pueda ser postergado cuando por otra parte, no ha habido en los promovidos ninguna de las acciones que las Ordenanzas marcan como distinguidas, por las cuales puede un oficial ser premiado cualquiera sea su antigüedad. Agregaba el recurrente que era público en el Ejército, que Charlone y Roseti, creyéndose agraviados por el ascenso de Campos y de Fraga, pidieron su baja, y haciéndoles la justicia que merecían no se les dio esta, y si el grado que a los otros.”
Considerándose en un caso igual, del Prado pedía al coronel Díaz activase su solicitud de baja que tenia pendiente por el otro incidente de la carne con Paunero, aclarándole que: “…esta circunstancia – el ascenso de Charlone y Roseti – me coloca en el caso de no prestar en adelante ningún servicio en el ejercito, y por consecuencia, mi permanencia en este cuerpo no es útil para nadie, y si muy perjudicial a mi persona bajo todos los aspectos”.
Elevada la solicitud el día 26 de agosto por conducto del coronel Díaz al general Emilio Mitre, este la elevo el mismo día al Jefe del E.M.G, manifestando su opinión que la “concesión de ascensos es privativa del Congreso, del Gobierno Nacional o del General en Jefe, según el empleo que haya de concederse; las circunstancias de que esta rodeado y el caso.”
La suerte del Comandante del Prado, ya estaba echada.
El mismo 27 de agosto en su Comando General de Tuyuti, el general Juan A. Gelly y Obes elevaba la solicitud del teniente coronel del Prado al General en jefe, aconsejando la concesión de la baja solicitada.
El 29 de agosto de 1866 el Presidente Mitre decretó la baja del comandante Francisco del Prado en el Ejército de Operaciones y ordenó la expedición de su pasaporte, dándole pasaje por cuenta del Estado. El 11 de septiembre estaba ya en Buenos Aires.
Según el libro de Toma de Razón Nro. 4 a folio 283 se le concedió la baja al teniente coronel Francisco del Prado y la absoluta separación del servicio militar, con goce de uniforme, por haberlo así solicitado con fecha 20 de octubre de 1866. (34)
Su muerte
Poco tiempo después, y según refiere Enrique Udaondo, Francisco del Prado fallece en “San Francisco”, provincia de Santa Fe, atacado de cólera, el 30 de abril de 1867.Según lo mencionado por Carlos Reali, al noreste de Melincue habrìa existido una especie de cantón llamado San Francisco, que estaba al mando del capitán Francisco del Prado y que diera después origen a la estancia “San Francisco” propiedad de José M. Carreras, muy cerca del actual pueblo de Carreras...(35)
Sobre lo anterior puedo decir que ese cantón o fuerte San Francisco no he podido documentar que haya existido, pero sí la estancia San Francisco luego propiedad de Carreras. Se puede deducir que ese campo lo habrìa poblado del Prado y después fuese adquirido y/o ocupado por José M. Carreras. Era común que en esa época los campos “poblados” en suertes de estancias, contribuían activamente con sus peonadas en repeler los malones, asistiendo a los fuertes cercanos con caballos y gente, y muchos capataces y/o mayordomos tenían grados militares por haber estado en las milicias, o simplemente ser de la Guardia Nacional.
Como dato curioso Diego A. de Santillán, sobre Carreras dice: “… en el año 1875, el estanciero y poblador de campos de Pavón Arriba y Santa Teresa, José Miguel Ángel Carreras, compró veinte mil hectáreas al comandante Francisco del Prado, fundador de la estancia San Francisco, a unos 10 Kms. al sudoeste del pueblo actual…”(36).
Por otra parte don Marcos Rivas, agrega que para el año 1887 la guardia nacional de San Urbano-Melincue- se componía de 2 regimientos de caballería al mando de los tenientes coroneles José Miguel Carreras y Segundo Acevedo. Todo lo cual lleva a confirmar el grado militar de José M. Carreras, quien posiblemente haya sido conocido del comandante del Prado desde la batalla de Caseros, en la que ambos tuvieron intervención. (37)
Sabemos que el 1 de septiembre de 1865 la legislatura santafesina sancionó una ley que acordaba suertes de tierras fiscales entre los jefes, oficiales y soldados que sirvieron en la guerra contra el Paraguay, con la obligación de poblar en el término de un año. Esos terrenos, cuya superficie no podía exceder de las 10 leguas, serian tomados de la zona sur, entre los cantones de Melincue y Guardia de la Esquina. Si bien esta documentado en la obra de Raúl Ortigüela sobre estos terrenos militares, dada la secuencia de fechas, es probable que Francisco del Prado, obtenida su baja de ejercito – 1866- en la guerra de la Triple Alianza, se haya instalado en las cercanías de Melincue, con la asignación de una suerte de tierras, que explotó en la llamada “Estancia San Francisco” hasta su muerte en 1867, y antes o después sus herederos hayan enajenado al terrateniente y militar José M. Carreras. O bien, simplemente haya trabajado para este estanciero, como capataz o mayordomo, en el campo “San Francisco” hasta su deceso. En fin, pistas para futuras investigaciones…
Venado Tuerto, abril del 2008.
Dr. Roberto E. Landaburu
Agradecimientos
Debo agradecer especialmente a los descendientes tataranietos del Teniente Coronel Francisco del Prado: Adriana Breghelli del Prado (casada con Raúl Canicova), como al profesor Mariano del Prado, que se entrevistaron oportunamente con este autor, y fueron los que me facilitaron la foja de servicios del Comandante donde se extrajeron datos, como también las fotografías y recortes de las publicaciones efectuadas por Geofredo Peralta Astudillo.
También debo destacar y agradecer la excelente puesta en Internet de la página Blog que se referencia abajo, y para la cual he autorizado la publicación de este ensayo.
Referencias:
(1) Nota del autor: Peralta Astudillo, poseedor de las Memorias Póstumas de del Prado, -que no fueron halladas por sus descendientes hasta el presente-, dice que a las 10 de la mañana un asistente le informó de que en el alojamiento del Coronel Segundo Roca se juntaban presurosos algunos oficiales, a lo que se trasladó rápidamente el comandante y encontró yacente a su jefe, e inmediatamente le tomó el pulso y al instante comprendió que el venerable jefe estaba agonizando, llegando al poco tiempo el Dr. Castillo y después los Dres. Viedma y Bedoya, que constataron la muerte repentina. Agrega del Prado: “… es muy triste ver a este anciano lleno de servicios muy honrosos, única gloria de nuestra Independencia, que se encontraba en nuestro ejército, hoy yace rendido bajo el peso de los años rodeado de sus hijos y amigos. Este militar que toda su vida la consagro al servicio de la patria, muere pobre, quedan sus hijos, de los que tres son oficiales muy distinguidos en el ejército”.
(2) Landaburu, Roberto- Santa Fe al Sur. AMVT., 1988-pag. 21/23. RIVAS, Marcos P. Historia del Fuerte de Melincue, pag. 7/10. Editorial Belgrano, Santa Fe, 1968. Nota del autor: El fuerte de Melincue, ubicado en el sur de la provincia de Santa Fe, fue creado por el año 1778, en plena época virreynal, siendo su primer comandante Juan González, y el primer capellán el Rev. Padre Francisco de Albarracin de la orden franciscana. La dotación militar en el año 1790, la formaba una compañía de blandengues, con un teniente, un sargento, un cabo y 25 soldados. Fue testigo del paso del Virrey de Sobremonte, de los prisioneros de las Invasiones inglesas, de los principales caciques de la pampa, de la Revolución de Mayo, y de todos los incidentes de la vida nacional, cumpliendo un rol importantísimo en el último tramo de la guerra con el indio hasta el año 1880. Aún se preserva el mangrullo de ladrillos que fuera construido por el año 1865, y declarado monumento nacional en 1945.
(3) Rivas, Marcos P. Historia del Fuerte de Melincue, pag. 44. Editorial Belgrano, Santa Fe, 1968.
(4) Parte del Comandante del Prado al Comandante Militar de Santa Fe, Coronel Pablo Díaz.18.6.1862. AMHR. (Archivo Museo Histórico de Rosario).
(5) Archivo Jefatura Política de Rosario-Año 1862-Tomo 1862-B. AMHR.
(6) Periódico El Diario –Edición 15 de junio de 1862. AHM Rosario.
(7) Archivo Jefatura Política Rosario, 1862-AHMR
(8) Parte del Juez de paz Antonio Vaqueiro al Jefe Político de Rosario. Archivo Jefatura Política. Tomo 1862 A- AMHR. Nota del autor: Antonio Vaqueiro, que oficiaba de Juez de Paz, era un fuerte hacendado de la zona, que como muchos colaboraban activamente con la milicia en los casos de invasiones indígenas, aportando caballos, peones, armas, etc.
(9) Parte del comandante Bernabé Díaz a Nicasio Oroño del 19 noviembre de 1862. Jefatura Política de Rosario AHMR. 1862.
(10) Diario “La Patria” Rosario-Nro.327- Año 1862 AHMR.
(11) Parte del Cdte. Francisco del Prado a la Guardia de la Esquina. Archivo Jefatura Política de Rosario – 1862. AMHR
(12) Parte de Nicasio Oroño al Jefe Político Interino M. Freyre. Archivo Jefatura Política de Rosario- Tomo 1862- AHMR.
(13)- Parte del Cdte. del Prado al Gral. Emilio Mitre del 1.9.1863. Museo Mitre de Bs.As.
(14) Carta del General Juan A. Gelly y Obes a Wenceslao Paunero - Doc. A7C3C7 Nro.62-Archivo Museo Mitre.
(15) Carta de Francisco del Prado a Emilio Mitre- Doc.887- Año 1863- Archivo Museo Mitre.
(16) Carta de Francisco del Prado a Emilio Mitre del 29 de enero de 1863-Doc. 862-Archivo Museo Mitre.
(17) Parte de del Prado al general Emilio Mitre del 9 de marzo de 1863- Documento Nro 874-1863-Archivo Museo Mitre.
(18) Rivas, Marcos, Obra citada, pag. 45.
(19) Periódico el “Ferro Carril”, Rosario, 1 de abril de 1864 – AHMR.
(20) Diario “El Ferrocarril” de Rosario del 1.4.1864. AMHR.
(21) Parte y sumario del Comandante del Prado al Ministro de Guerra, de fecha 12 de agosto de 1864 - Doc. 2675-1864. Frontera con los indios. Dirección de Estudios Históricos del Ejército.
(22) Dirección Estudios Históricos del Ejercito. Doc. Nro.2752-1864.
(23) Diario El Rosario de fecha 28 de noviembre de 1864. AMHR.
(24) Parte militar del Teniente Coronel del Prado al general Wenceslao Paunero del 27 de febrero de 1865- Documento A7C7C22 Nro.1- Archivo Museo Mitre.
(25) Parte del Cdte. del Prado al Gral. Paunero-Doc. A7C7C22 Nro.1952 Archivo Museo Mitre.
(26) Carta a Paunero, Doc. A7 C7 C22 del 10.4.1865. Archivo Museo Mitre.
(27) Partes del comandante del fortín Melincue a Paunero, documentos Nro.1705 y 1951 – Año 1865 - del Archivo Museo Mitre.
(28) Parte Militar del comandante Martiniano Charras al coronel Eustaquio Frías del 9 de agosto de 1865. Doc. A5C3C5 Nro. 40. Museo Mitre.
(29) Sumario y carta del Dr. Olguín. Archivo Jefatura Política de Rosario-1862-AHMR.
(30) Yaben, Jacinto- Biografías Argentinas y Sudamericanas, pag. 767 y conc.
(31) Carta del comandante del Prado a Wenceslao Paunero, el 6 de enero de 1865. Documento Nro. 1952-1865- Archivo Museo Mitre.
(32) Carta de del Prado al general Wenceslao Paunero de fecha 14 de febrero de 1865. Doc. A4 C7 C22 Nro1 – Archivo Museo Mitre.
(33) Parte de Francisco del Prado a Wenceslao Paunero. 1865. Doc. Nro. 1951- Archivo Museo Mitre.
(34) Yaben Jacinto - Biografías Argentinas y Sudamericanas, pag. 769.
(35)Reali, Carlos - “Fortines y la Conquista del Desierto en el sur santafesino”-Diario el Orden de Villa Cañas, del dìa 30 de mayo de 1981. Nota del autor:Don José Carreras (1820-1902) fue un terrateniente santafecino de origen cordobés, y un claro exponente de la adecuación de las élites al cambiante siglo XIX. En su juventud participó de la estructura militar del rosismo, al igual que muchos otros estancieros, y al igual que muchos otros estancieros, supo a tiempo cambiar de bando para mantener y acrecentar su fortuna. Es así como luego de la Batalla de Caseros se lo encuentra decididamente del lado de la Confederación Urquicista. En esos años adquiere considerables extensiones de campo en el extremo sur de la provincia de Santa Fe, región que hasta poco tiempo antes era considerada el natural campo de batalla de nuestras guerras civiles, pero de gran porvenir. Cuando el modelo agro exportador se consolida a partir de la década de 1880, José Carreras acrecienta notablemente su fortuna al vender parte de sus campos a la Compañía de Tierras del Ferrocarril Gran Sud de Santa Fe y Córdoba. Resultado de esa venta es el surgimiento de nuevas poblaciones alrededor de las estaciones del ramal ferroviario. Algunas de estas mantendrán la impronta nominativa del estanciero. Santa Teresa será llamada así en honor a su esposa Teresa Luján. Y directamente legará su apellido a otro pueblo: Carreras, ubicado entre Alcorta y San Urbano (Melincue), el epicentro de sus vastas propiedades. Don José Carreras fue también accionista de la banca rosarina y fuerte especulador inmobiliario. Políticamente fue un hombre ligado al régimen conservador. En 1893 era Jefe Político del Departamento General López, y en tal carácter reprimió violentamente a los revolucionarios de la Unión Cívica Radical que intentaron hacerse fuertes en Melincué.
(36)Diego A. Santillán -Gran Enciclopedia de la Provincia de Santa Fe- Tomo I, Ediciones Ediar. Buenos Aires 1967. Nota del autor:En el Tomo II, sobre: Prado, Francisco, agrega “Nació en Buenos Aires el 4 de octubre de 1826 y murió en Rosario el 30 de abril de 1867, A los 16 años fue dado de alta como soldado distinguido del ejercito de reserva que organizó el general José M. Paz, para luchar contra los entrerrianos de Echagüe; asistió a la batalla de Caaguazù y fue herido en el combate de Arroyo Grande. Ascendido a capitán, lucho en Caseros a las órdenes del comandante Barreras e integró la plana mayor del ejército que se opuso a Rosas y mas tarde cumplió servicios en la frontera sur de Santa Fe. Se encontró en Cepeda en las filas de Urquiza con el grado de sargento mayor…El 20 de octubre de 1866 pidió el retiro y se estableció en Rosario para dedicarse hasta su muerte a la agricultura”.
(37)Rivas, Marcos. Obra citada, página 54. Nota del autor: Rivas agrega como dato interesante que para el año 1874 el coronel Genaro Racedo, a cargo de la comandancia de Melincue, elevó un interesante censo de esa población, donde daba cuenta de la existencia de 480 personas en la amplia zona, de los cuales 236 eran argentinos, edificios públicos eran dos: el juzgado y el cuartel. Había 62 edificios particulares, 49 chacras, 2210 vacas, 882 yeguas, 357 caballos, 149 bueyes, 300 cerdos y 809 ovejas. Una dotación de 100 guardias nacionales y 3 agentes de policía. Solamente 9 edificios de azotea. Los malones no habían terminado en el sur santafesino; en 1875 un grupo numerosos de indios asaltaron en el Bagual, muy cercano a Melincue, la estancia de don Miguel Torres, al que traspasaron de un lanzazo en el tórax…